No sé qué hacer con mi vida

Hoy en día, muchos jóvenes están en esa misma encrucijada: "¿Qué quiero hacer con mi vida?". Y no es para menos. Con tantas opciones allá afuera, redes sociales como LinkedIn llenas de historias de éxito (que parecen fáciles, pero no lo son) y la presión de tomar una decisión “correcta”, es normal sentirse confundido y frustrado. Pero relax, no es el fin del mundo si aún no tienes claro a qué te quieres dedicar.

Aquí te dejamos unos pasos que pueden ayudarte a encontrar tu camino, o al menos a empezar a aclarar esa niebla mental. 

Actualizado: 21/03/2025
Desafío Aragón

1. Date permiso de no saberlo todo (¡todavía!)

Primero lo primero: no necesitas tener todo resuelto a los 20, ni a los 30, ni a los 40. La vida es un proceso, y hay quienes encuentran su pasión a los 50 o más. Así que quítate de encima la presión de tener que saberlo todo ya. No tener claro tu futuro laboral no significa que estés fracasando ni que estés perdiendo el tiempo. A veces, la presión de “tener que saberlo” sólo nos bloquea más. Es importante que aceptes que es normal no tener todas las respuestas ahora mismo. La vida no es una carrera para ver quién llega primero a su meta profesional, sino más bien una serie de descubrimientos.

Muchos de los trabajos que existen hoy en día ni siquiera existían hace 10 años. Y probablemente, en unos años habrá más trabajos que ni siquiera podemos imaginar ahora. Así que, en lugar de pensar que estás quedándote atrás, mira esto como una oportunidad para explorar diferentes caminos y aprender más sobre lo que realmente te interesa.

2. Explora tus intereses: lo que te gusta puede ser una pista

Una manera sencilla de empezar a descubrir en qué podrías trabajar es fijarte en lo que te mola. Y no estoy hablando solo de las materias que te gustaban en el colegio, sino también de tus hobbies, pasatiempos y esas actividades que te hacen estar a full en tu día a día.

¿Te pasas el tiempo viendo videos de gente viajando? Tal vez podrías explorar una carrera o formación en turismo, periodismo de viajes o incluso convertirte en creador de contenido. ¿Te encanta dibujar o crear cosas? Podrías considerar diseño gráfico, ilustración o incluso aprender a hacer animaciones. El mundo del arte digital está en su peak.

3. Haz voluntariados, experiencias internacionales o trabajos temporales.

Esto puede sonar como algo típico que todo el mundo recomienda, pero es porque funciona. Probar trabajos en la vida real te ayuda a entender si realmente te ves haciendo eso a largo plazo. Y no, no siempre es necesario que te paguen por ello, especialmente si estás en la fase de "explorar". Los voluntariados, experiencias internacionales o incluso trabajar en proyectos personales pueden ser puertas de entrada a conocer el campo laboral desde dentro.

Además, hacer voluntariados o experiencias internacionales no solo te da algo de experiencia, sino que también puedes conectar con personas que están en ese mundillo. Puede que descubras oportunidades que no habrías considerado y, lo mejor de todo, puedes confirmar si algo realmente te gusta o no.

Si no tienes claro qué te interesa, empieza por algo pequeño: un proyecto de pocas semanas, una experiencia de medio tiempo o colaborar con alguna organización. Así no te sientes atado a algo que no te convence del todo, pero ganas la anécdota de haberlo probado.

4. No te cierres a la idea de hacer algo fuera de lo normal

Vivimos en una época en la que cada vez más personas están inventando sus propios trabajos. La tecnología ha abierto puertas a formas de ganar dinero y crear profesiones que antes ni siquiera se imaginaban. Así que si lo tuyo no es seguir el camino tradicional de "trabajo de oficina", también está bien.

Hoy en día, puedes vivir de ser streamer, de diseñar NFTs, de enseñar cosas que sabes a otros a través de redes sociales o cursos online. No todos los trabajos tienen que venir con un contrato tradicional de 8 a 5. Y, aunque ser emprendedor o freelancer tiene sus propios retos, si eso resuena contigo, es un camino perfectamente válido. Lo importante es que encuentres algo que te guste, que te motive a tirar pa’ lante cada día.

5. Tus gustos y tus metas pueden cambiar, ¡y está bien!

Algo que muchos jóvenes no tienen en cuenta es que nuestras pasiones cambian más que el tiempo. Igual hoy te encanta la fotografía, pero en cinco años decides que lo tuyo es la cocina, ¿sabes? O empiezas en marketing, pero te das cuenta de que lo que realmente te gusta es el diseño gráfico. Y eso no significa que hayas fallado, sino que has evolucionado.

La vida no es estática, y tú tampoco deberías serlo. Si en algún momento te das cuenta de que lo que estás haciendo ya no te llena, no pasa nada por cambiar de dirección. Cada decisión que tomes (esté bien o mal) te acercará más a lo que realmente quieres.

No saber qué hacer con tu vida no es el fin del mundo. De hecho, es una oportunidad para descubrir cosas nuevas, conocerte mejor y explorar diferentes caminos. No te quedes de brazos cruzados, pero tampoco te pongas una fecha límite para resolverlo. Tienes tiempo para descubrirlo, para cambiar de opinión, y para darle vueltas 80 veces si es necesario. Y en Desafío Aragón, podemos ayudarte con eso.